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Las 5 fases del sueño… ¿Influye la edad?

Como hemos comentado en otros post, aproximadamente un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo. Ahora tratamos de profundizar un poco más y explicar de manera simple el proceso que recorremos mientras estamos dormidos.

Un ciclo completo de sueño consta de 5 fases:

  • Fase 1 (Somnolencia): sueño muy ligero. Tono muscular disminuido respecto a la vigilia. Movimientos oculares lentos. Si nos despiertan, negamos que estuviéramos dormidos. (5% del ciclo)
  • Fase 2 (Sueño ligero): el patrón de respiración y frecuencia cardíaca disminuye. No hay movimientos oculares. (50% del ciclo)
  • Fase 3 (Sueño profundo): el cerebro empieza a generar ondas delta. Si nos despertamos estamos confusos y desorientados. (5% del ciclo)
  • Fase 4 (Sueño muy profundo): tono muscular muy reducido. Esta fase es la más reparadora sobre todo psíquicamente. (15% del ciclo)
  • Fase 5 (Fase REM): el cerebro está muy activo. Movimientos rápidos de los ojos. Ésta es la fase donde soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno. (25% del ciclo)

 

El ciclo de sueño según la edad

Primeros años:

Los primeros años conseguimos conciliar el sueño fácilmente. Este sueño está repartido a lo largo del día en varios ciclos de corta duración y la fase REM ocupa la mayor parte de la noche, esencial para el crecimiento y desarrollo cognitivo del niño. Se recomienda que los niños, además de por la noche, duerman una siesta a lo largo del día.

Vida adulta:

Conforme llegamos a la vida adulta, se van reduciendo las horas de sueño y la fase REM, a expensas de un aumento de las ondas lentas o sueño profundo. Durante el día, aumenta la somnolencia diurna, dando como resultado pequeñas siestas involuntarias en situaciones de reposo que contribuyen a aumentar el problema de sueño nocturno.

A medida que envejecemos podemos tener más dificultades para empezar a dormir y conseguir un sueño reparador, continuo y profundo, ya que los despertares nocturnos se vuelven más frecuentes y de mayor duración. Una creencia popularmente extendida es que los ancianos tienen menor necesidad de sueño que adultos y niños, lo cual no es del todo cierto. Lo que ocurre realmente es que disminuye nuestra capacidad para mantenernos dormidos, al igual que nuestra capacidad para mantenernos despiertos. Es decir, los mecanismos que regulan la vigilia y el sueño pierden parte de su eficacia.

Tercera edad:

Llegada la tercera edad y los hábitos que ello conlleva (sedentarismo, disminución de la actividad física…) las oportunidades de quedarse dormido durante el día aumentan, contribuyendo a una mayor alteración de los patrones sueño-vigilia. Aunque las personas mayores pasan la misma cantidad de tiempo en fase REM (fase en la que soñamos) que los jóvenes, se produce a expensas de una disminución del sueño profundo (de ondas lentas), dando como resultado despertares más frecuentes y prolongados. Con la edad, se produce asimismo un aumento de enfermedades y de los problemas físicos (de cadera, cervicales, etc.), que requieren tratamientos farmacológicos, que pueden interferir con el sueño agravando las dificultades para dormir.

 

Independientemente de nuestros ciclos de sueño, y como siempre recordamos, dormir sobre una buena base de descanso es fundamental para tener un sueño reparador. La elección de un buen colchón no es garantía de un perfecto descanso. Es importante la elección de una base adecuada, así como una correcta almohada (viscoelástica y adaptable). El colchón tiene que ser confortable y con un soporte adecuado. La base debe ser adaptable y ergonómica. La almohada tiene que tener la densidad y la firmeza correcta.

 

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