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La importancia del descanso

Calidad mejor que cantidad: claves para mejorar tu sueño

Un reciente estudio elaborado por la “National Sleep Foundation” recomienda dormir entre 7 y 9 horas en personas adultas (aumentando en bebés y niños). Esto, llevado a términos totales, quiere decir nos pasamos durmiendo un tercio de nuestra vida. Teniendo los datos en claro, te darás cuenta de que merece la pena saber las claves o hábitos para aprovechar tus horas de sueño.

La teoría está muy bien, pero la práctica es muy distinta: trabajo, estudio, relaciones sociales, compras… nuestro día a día está lleno de actividades. El ajetreo diario ocupa muchas horas de nuestra vida, tantas que muchas veces nos cuesta llegar a este número de horas recomendado. Además, como seguro os habréis dado cuenta, podemos dormir durante muchas horas sin que el sueño sea de calidad.

Dormir el tiempo necesario, de forma profunda y de manera adecuada ayuda a nuestro cuerpo a reforzar el sistema neuronal, a reducir las enfermedades del corazón, disminuir el riesgo de diabetes, a mejorar la acción del sistema inmune y un sinfín de beneficios más.Horas de sueño

Claves para un sueño de calidad

Sabiendo esto, ¿Por qué no preocuparnos un poco más para que las horas que pasamos durmiendo nos ofrezcan un sueño reparador y de calidad?

Actividad física

Es bueno realizar algún tipo de actividad física durante el día, pues favorece el descanso durante la noche. Lo mejor es realizarlo al levantarse o al caer el día, antes de cenar. Pero no antes de acostarse, pues la energía movilizada hace que se aplace el momento en que se pueda descansar.

Buena alimentación

Se debe acompañar también con una buena alimentación: las cenas deben ser ligeras y realizarse al menos una hora antes de acostarse. Platos sencillos, evitando los guisos, las comidas especiadas o grasas. Café, alcohol, té, vitamina C y otras sustancias excitantes pueden retardar el sueño o generar insomnio (también afectan a la calidad del sueño), por lo que se recomiendo no tomar excitantes a partir de las 3 de la tarde.

La siesta

¿Y qué pasa con las siestas? las siestas son buenas, pero siempre que no excedan de los 20-30 minutos. De este modo no se ve afectada la calidad del sueño nocturno. Lo mejor es no acostarse. Bastan cinco minutos de sueño sentado en un sillón para que uno despierte despejado y activo.

Justo antes de dormir

Aquí entran en juego dos factores clave: rutina y ambiente. Es muy importante tratar de acostarse y levantarse todos los días a la misma hora (somos animales de hábitos). Es bueno relajarse, lo que implica evitar la actividad intelectual y utilizar una iluminación lo más tenue posible, para que empiece a producirse la melatonina. Además, debemos evitar los dispositivos que emiten luz justo antes de dormir (sí, esto incluye WhatsApp e Instagram), ya que existen evidencias de que estos provocan cierta disrupción del sueño. En vez de eso, es mejor leer un libro en papel o en papel electrónico, que no emita luz propia.

El ambiente

Otro aspecto fundamental es el ambiente de la habitación: Crear un ambiente agradable antes de dormir, con una temperatura (sobre 19ºC), ausencia de luz y sonidos adecuados puede ser muy eficaz para dormir mejor.

Si tenemos dificultades para conciliar el sueño, tomar infusiones de camomila (manzanilla) o escuchar ruido blanco o sonidos relajantes puede ayudarnos a dormir mejor.

Extra: aprovecha la tecnología

Actualmente existen muchas Apps que ayudan a la monitorización del sueño y que cuentan con múltiples funciones, incluyendo despertarte en el momento óptimo de sueño, alarmas anti-ronquidos, estadísticas de sueño y y gráficos históricos de tu descanso. En próximos posts analizaremos algunas de estas aplicaciones.

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